Agile permite a las organizaciones obtener mejores resultados mediante el trabajo de equipos de alto rendimiento, integrando al cliente en el equipo, impulsar la motivación de las personas, tener feedback rápido sobre el producto final que se está desarrollando y reflexionar de manera estructural sobre cómo mejorar el proceso de trabajo.

Lo primero de todo ¿Qué es Agile?

Hasta no hace mucho, Agile era visto como un conjunto de técnicas y prácticas de gestión aplicadas mayoritariamente al desarrollo de software. 

Y lo cierto es que no es nada raro, ya que los principios de la filosofía Agile fue desarrollada por un conjunto de desarrolladores de software en el 2001, que juntaron sus recomendaciones para el desarrollo de proyectos de forma ágil en el ya famoso “Manifiesto Agile”.

También en el 2001 se funda la Agile Alliance, de la que formamos parte, para fomentar el uso y la implantación de Agile por todo el mundo.

Dieciséis años después, tras el reconocimiento de la consultora Mckinsey así como de la archifamosa Harvard Business Review, la filosofía Agile se expande rápidamente por todo el mundo y comienza su implantación en todo tipo de organizaciones.

El Manifiesto Agile hacia hincapié en tener en consideración la interacción humana, la colaboración entre equipos, la adaptabilidad de las personas, la elaboración de documentación y el trabajo sobre resultados tangibles entre otros elementos.

El manifiesto Ágil así como la filosofía Ágil son muy fáciles de comprender pero realmente mucho más complicadas de aplicar de forma correcta en la empresa y/o cualquier organización.

Pero antes de entrar en más detalles, ¿qué significa realmente ser Ágil o comportarse como una organización ágil? Vamos a verlo con más detalle.

Clientes

Principios Ágiles

Los principios y valores sobre los que se fundamenta la filosofía ágil permiten a las organizaciones y empresas adaptarse a mercados y clientes cada vez más volátiles y complejos, donde la incertidumbre es cada vez mayor.

Esto supone claramente una gran ventaja para cualquier empresa en los tiempos que corren.

No importa como de complejo pueda resultar un proyecto a desarrollar, la aplicación de los principios ágiles siempre pueden ser de ayuda para alcanzar los objetivos marcados.

Los principios y prácticas de la filosofía ágil se han introducido y desarrollado en multitud de sectores e industrias, desde la automoción, la banca, la construcción y hasta la medicina… teniendo en consideración que nos encontramos ante unos mercados en constante cambio y evolución.

Mientras la filosofía Ágil se trata de un conjunto de principios y valores, Scrum es la metodología por excelencia para aplicar los principios ágiles en las organizaciones y empresas.

Uno de los términos más conocidos a la hora de aplicar los principios ágiles a través de la metodología Scrum son los ciclos de trabajo o también llamados Sprints.

Si estas pensando en implementar los principios ágiles en tu organización, te recomiendo que lo hagas mediante equipos pequeños y con autonomía propia.

El planteamiento sería que pudieras generar “equipos ágiles” que permitan desarrollar los principios ágiles en tu organización y difundir las recomendaciones y buenas prácticas dentro de tu empresa.

La generación de varios grupos o “equipos ágiles” permitirá generar una comunicación fluida entre equipos, interacciones e intercambio de buenas prácticas, que permitan a su vez desarrollar e implementar la filosofía ágil en toda la organización.

La evolución de la filosofía ágil

Como te comentaba anteriormente, en el 2001, un pequeño grupo de persona se juntaron para debatir sobre la gestión de proyectos de desarrollo de software.

Fruto de ese grupo de trabajo, nacido aquel año el “Manifiesto Ágil” que aglutina los puntos de vista y las mejores prácticas que había desarrollado dicho grupo de personas a la hora de afrontar proyectos de software como contrapunto a los métodos más tradicionales de gestión de proyectos.

El manifiesto ágil, por lo tanto, valora de forma más importante a las personas (integrantes de los equipos) y las interacciones entre ellos mismos sobre por ejemplo los procesos y las herramientas de gestión.

La filosofía ágil también le da más relevación a los resultados tangibles (de cualquier tipo de proyecto) que a la documentación generada sobre el proyecto en cuestión, haciendo también más hincapié en la colaboración fluida con el cliente y menos relevancia a un contrato detallado y poco flexible.

A raíz del desarrollo del manifiesto ágil, surgieron varias preguntas que podrían cambiar los entornos de trabajo y la manera de afrontar los proyectos de desarrollo, vamos a revisar algunas de ellas:

  • ¿Qué pasaría si creáramos un lugar de trabajo que aprovechase todos los talentos de aquellos que participan en un proyecto determinado?
  • ¿Qué sucedería si esas personas estuvieran totalmente centrados en entregar valor a los clientes para las cuales se está realizando el proyecto?
  • ¿Cómo encajarían estas prácticas y filosofía de trabajo con la gestión de proyectos más tradicional? ¿Podrían operar en escala?
  • De ser así, las respuestas dichas preguntas, es decir, los cambios en la forma de afrontar dichos proyectos, ¿serían válidas para otras organizaciones y proyectos no relacionadas exclusivamente con el desarrollo de software?

En el año 2001, mientras se desarrollaba el manifiesto ágil estas preguntas no tenían respuesta.

Los impulsores de la filosofía ágil trabajaron por descubrir las respuestas a dichas preguntas a través de la realización de distintos experimentos en entornos de trabajo reales.

Durante bastante años, fue difícil encontrarle mucho sentido a los experimentos que iban desarrollando los creados del manifiesto ágil y de hecho surgieron detractores, como en todo cambio.

Algunos argumentaban que no era posible aplicar dicha filosofía en proyectos que no fueran únicamente de software e incluso algunos argumentaban que al intentar aplicarlo en otro tipo de proyectos acabarían por adaptar la burocracia antigua.

Con el tiempo, se fueron obteniendo resultados y la filosofía ágil comenzó a demostrar su aplicabilidad y sus beneficios en diversos sectores, aumentando con ello la fama de la propia filosofía y su aplicación en cada vez más sectores e industrias.

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Metodologías Ágiles

Ante la evolución de la tecnología y ya que el software se esta convirtiendo en un elemento fundamental y crítico de casi cualquier organización y/o proyecto, la aplicación de la filosofía Ágil se está aplicando en cada vez más empresas.

Sin embargo, aunque los principios de la filosofia agil resulten sencillos de comprender, la aplicación de las distintas metodologias agiles no resultan tan sencilla de aplicar para mandos intermedios y directivos.

Y esto se debe principalmente a que la filosofia y las metodologias agiles no son simplemente una nueva forma de afrontar proyectos y/o desarrollos, sino que los principios agiles afectan también a la conceptualización que teníamos de las organizaciones y empresas desde hace más de 100 años.

Hasta la fecha, habíamos concebido a las empresas como organizaciones que buscaban una alta eficiencia explotando su modelo de negocio actual, sin embargo, ante los constantes y rápidos cambios de los mercados y de los entornos, este concepto de empresa esta quedando obsoleto en la gran mayoría de sectores e industrias.

Por el contrario, la filosofía ágil concibe a las empresas como organizaciones en constante crecimiento, cambio y adaptación (como si fuesen seres vivos adaptándose a un ecosistema cambiante) al mercado en búsqueda de nuevas oportunidades y de formas de aportar (más) valor a sus clientes.

Para comprender de forma optima la filosofía ágil, debemos reconocer que el futuro de las empresas y organizaciones depende de inspirar y facilitar el trabajo a las personas capacitadas para acelerar e impulsar la innovación, buscando siempre aportar más valor al mercado y a los clientes.

Para ello, como organización, si queremos implementar la filosofía ágil, debemos facilitar la creación de equipos autónomos y autoorganizados.

Para poder desarrollar y aplicar la filosofía y metodologías agiles de forma correcta, debemos tener claro que toda la organización debe trabajar por generar más valor al mercado y al cliente.

Esto tiene implicaciones muy importantes, tanto para los empleados, que entienden y ven resultados tangibles y reales sobre los proyectos que llevan a cabo sino también para la organización en si misma, ya que la rentabilidad puede aumentar de forma drástica.

¿Qué son las Metodologías ágiles?

Las metodologías ágiles son herramientas y procesos que permiten a los equipos de trabajo dar respuestas rápidas a las demandas impredecibles que reciben del mercado y los clientes durante el desarrollo de un proyecto determinado.

Además, las metodologías ágiles añaden una capa de gestión que permite a los equipos evaluar el desempeño del trabajo desarrollado hasta la fecha mediante unas rutinas llamadas sprints.

Gracias a estas metodologías (ágiles), las organizaciones y las empresas pueden desarrollar sus proyectos y obtener como resultado el producto o servicio correcto que demanda el mercado y los clientes.

Si las empresas aplican de forma correcta las metodologías ágiles, estarán ganando una posición competitiva muy relevante, pues entregar los productos y/o servicios adecuados a los mercados globales y cambiantes es sin duda una ventaja competitiva muy relevante hoy en día.

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¿Cuáles son las ventajas de las metodologías ágiles?

Vamos a desarrollar con más detalle cuales son las principales ventajas de las metodologías agiles aplicadas al día a día de las empresas y organizaciones.

Compromiso y satisfacción de todas las partes interesadas en un proyecto
La aplicación de la metodología ágil genera oportunidades para el intercambio de información y opiniones entre los equipos al frente del proyecto y los clientes y/o stakeholders.

Buscamos mediante la involucración activa del cliente en el desarrollo del proyecto que pueda evaluar los avances y dar feedback a los equipos para reducir al mínimo las desviaciones del proyecto en cuestión.

Esto sin duda, facilita a los equipos comprender la visión del cliente y sus necesidades a un nivel difícil de alcanzar con otras metodologías de trabajo y permite a los equipos de trabajo desarrollar y entregar de forma regular partes del proyecto que realmente aportan valor al cliente.

Transparencia
Al involucrar de forma activa al cliente durante todo el proyecto, las metodologías agiles permiten al cliente obtener resultados tangibles en periodos de tiempo más cortos que la longitud total del proyecto en cuestión, pero también debe comprender el cliente que los resultados entregados corresponden con un proyecto en progreso y no un resultado final.

Esta transparencia claramente tiene muchas ventajas pero debe ser comprendida y aceptada por todos los involucrados en el proyecto.

Entrega rápida
Los ciclos de trabajo en las metodologías ágiles, denominados Sprints, suelen tener una duración recomendada de entre 1 y 4 semanas.

Buscamos que sean ciclos relativamente cortos de tiempo para buscar resultados tangibles a corto plazo y poder hacer entregas parciales (y rápidas) a cliente (y/o stakeholders) y así poder evaluar si el trabajo realizado hasta la fecha ha sido correcto.

Costes y volumen de trabajo predecible
Gracias a la aplicación de los sprints y el trabajo en ciclos temporales acotados, los costes y el volumen de trabajo a ejecutar es predecible y controlable.

Al combinar los costes asociados a cada sprint con el volumen de trabajo sera posible calcular el valor (y/o coste) de cada funcionalidad y con ello poder evaluar de forma más efectiva la rentabilidad de cada trabajo desarrollado y su aporte de valor al proyecto en su conjunto.

Flexibilidad en la priorización
Las metodologías Scrum permiten incorporar una mayor flexibilidad a la hora de priorizar las funcionalidades y características de un proyecto (producto y/o servicio) que se pretende entregar al cliente y el equipo tiene más control sobre las distintos elementos que deben “construir” para alcanzar el final del proyecto en cuestión.

Abraza el cambio
Sin buscar de forma constante el cambio y/o la adaptación del proyecto en desarrollo, las metodologías agiles permiten adaptarse al cambio mucho mejor que cualquier otra filosofia de trabajo.

Al basar el trabajo en ciclos cortos (sprints) es posible evaluar los avances de forma constante y decidir si es necesario realizar cambios, ajustes o incluso cambiar el rumbo de forma drástica.

Centrados en aportar valor al cliente
Con las metodologías ágiles buscamos que los equipos de trabajo tengan una percepción más cercana de las necesidades y demandas del cliente, focalizándose así en desarrollar funciones y características que aportaran valor al mercado y al cliente.

Centrado en los usuarios
Las metodologías ágiles usan a los usuarios, más bien la información trasmitida por los usuarios como fuente de insights fundamentales para definir y construir el proyecto en cuestión.

Centrándose por lo tanto en las necesidades de los usuarios y comprendiendo de forma optima sus demandas, los equipos pueden desarrollar funciones que entregan un valor real al usuario.

Mejora la calidad
Los proyectos se dividen en unidades de trabajo más pequeñas (y más manejables), haciendo mucho más fácil para los equipos el desarrollo de las tareas oportunas.

Al realizar pruebas de concepto y entregas a clientes de forma regular, la calidad entregada y la calidad percibida aumenta de forma drástica. Los defectos y desajustes que podrían ser habituales aplicando otras metodologías son eliminadas gracias a las metodologías ágiles.

Principales Metodologías Ágiles

Existen varias metodologías que podríamos encuadrar bajo la denominación “Ágil”, que comparte la misma filosofía y características similares.

Sin embargo, a la hora de implementarlas y ponerlas en práctica, cada una de ellas tiene sus propias características individuales que influirán en su aplicabilidad según las necesidades de la organización o del proyecto.

Vamos a ver a continuación las principales metodologías que podríamos encuadrar bajo el epígrafe ágil:

– Scrum
Se trata de una metodología por excelencia en el marco ágil, que se esta convirtiendo en muy habitual en muchos sectores y empresas.

Se trata de una metodología que puede aplicarse en muchos tipos de proyectos, desde software hasta hardware e incluso el desarrollo de productos y servicios.

– Lean
Se trata de una metodología derivada de los principios desarrollados a través del TPS (Toyota Production System), que además tiene múltiples variantes según las necesidades del sector en el que sea necesario aplicarlo (Lean Office, Lean Construcción, Lean Thinking, Lean Startup, etc).

Todas estas metodologías se centran en aportar el máximo valor al cliente reduciendo a la mínima expresión los desperdicios del proceso y/o producto.

Se trata de una metodología muy extendida y con grandes resultados en sectores como el industrial (Lean Management)

– Kanban
La metodología Kanban esta diseñada para facilitar la gestión y ejecución de cualquier proyecto y gestionar de forma optima la carga de trabajo del equipo involucrado en el proyecto.

Como la metodología Scrum, lo que se busca con Kanban es facilitar al máximo el trabajo de los equipos.

Nube

Manifiesto Agile

En el año 2001, diecisiete personas pasaron una semana entera (en UTAH, USA) trabajando sobre un nuevo concepto para desarrollar proyectos que cambiaria por completo el desarrollo de software y además muchas otras industrias y empresas.

Dichas personas compartían una misma visión sobre los procedimientos y métodos que se usaban en aquella época a la hora de afrontar el desarrollo de proyectos de software.

Para ellos, el problema radicaba en que las empresas centraban muchos esfuerzos (demasiados) en planificar y documentar hasta el mas mínimo detalle de un proyecto de software, dejando en un segundo plano lo más relevante de todo: el resultado que entregarían a su cliente y el valor real que entregarían.

Tras dicha semana de trabajo, aquel grupo de personas salieron de su “retiro espiritual” con lo que ellos bautizaron como el “manifiesto ágil”, compuesto por cuatro valores de negocio respaldados por doce principios que a la postre transformaría por completo la industria del desarrollo de software y esta en la actualidad convirtiéndose en una tendencia imparable en multitud de sectores e industria de todo tipo.

El objetivo del Manifiesto Ágil

Lo que buscaban los creadores del manifiesto era juntar en un único documento las mejores prácticas y recomendaciones que permitieran desarrollar y aplicar la filosofia agil no solo en proyectos de desarrollo de software, sino también en otro tipo de proyectos.

Para ello, los cuatro valores que conforman el manifiesto agil promueven el desarrollo de proyectos centrados en la calidad y la creación de un producto que satisfaga las expectativas de los clientes.

Además, los doce principios que forman parte del manifiesto agil buscan generar un entorno de trabajo centrado el equipo y en el cliente, alineando los objetivos comerciales de la empresa con las necesidades del cliente y adaptando los entornos de trabajo a los constantes cambios en los proyectos y en los mercados.

Vamos a ver a continuación los valores y los principios del manifiesto agil.

Los cuatro valores del manifiesto ágil

El manifiesto Ágil se fundamenta sobre cuatro valores:

– Prioriza individuos e interacciones sobre procesos y herramientas
– Prioriza resultados tangibles sobre redacción de documentación
– Prioriza colaboración con el cliente sobre contrato estrictos y detallados
– Prioriza la respuesta al cambio sobre seguir el plan establecido

No debemos confundirnos y pensar que el manifiesto ágil resta importancia a los elementos de la derecha (procesos y herramientas, documentación, contratos…) y reconociendo su importancia, le concede más relevancia a los elementos de la izquierda (personas, resultados, colaboración con el cliente y adaptación).

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Los doce principios del manifiesto ágil

El manifiesto ágil realmente nació en la necesidad de encontrar un espacio común entre las distintas metodologías existentes, como puede ser Scrum, Extreme programing, Cristal y otras metodologías de desarrollo de software.

Los 12 principios que forman parte por lo tanto de manifiesto ágil son:

1- Satisfacer a los clientes mediante la entrega rápida y continua de resultados
tangibles y que aporte valor.
2- Dividir los proyectos en tareas más pequeñas que se pueden completar
rápidamente.
3- Reconocer que los equipos auto organizados pueden entregar mejores resultados.
4- Confiar en las personas y facilitar el entorno y el apoyo necesario para que puedan
desenvolver su trabajo de forma optima
5- Crear procesos que promuevan mejoras continuas.
6- Mantener un ritmo constante de finalización y entrega de trabajo terminado
7- Estar abiertos al cambio y a la adaptación del proyecto incluso cuando estos
surgen en la mitad de un proyecto en desarrollo.
8- Reunir de forma continuada a los miembros del equipo con los clientes (y/o
stakeholders) para analizar el avance del proyecto.
9- Facilitar e impulsar (regularmente) la reflexión por parte de los equipos sobre
cómo mejorar los procesos, reducir tiempos y eliminar desperdicios.
10- Medir el progreso del proyecto por la cantidad de tareas completadas.
11- Búsqueda continua de la calidad.
12- Aprovechar los cambios para crear una ventaja competitiva en el proyecto o en
la empresa.

La revolución de las metodologías ágiles

A pesar de que la filosofía ágil nació para aplicarse en el desarrollo de software, lo cierto es que hoy en día podemos encontrar multitud de ejemplos de aplicación de dicha filosofía y sus metodologías en un sinfín de sectores e industrias.

La empresa NPR ha aplicado las metodologías agiles con éxito y ha conseguido reducir sus costes de programación en un 66%, gran resultado sin duda.

Pero también es cierto que las metodologías agiles están siendo aplicadas por ejemplo por equipos de investigación para desarrollar curas para diversas enfermedades.

Nosotros mismos, desde RobertoTouza.com hemos trabajado con infinidad de instituciones, empresas y organizaciones para aplicar los principios agiles en multitud de sectores y proyectos.

La empresa Philip Morris Internacional (Tabacalera), la empresa Sodimac-Corona (retail), la empresa Klepierre Management (property) y la empresa Atento (outsourcing) son solo algunos ejemplos de organizaciones a las que hemos ayudado a implantar metodologías ágiles.

Conferencias

En nuestras conferencias no dejamos indiferente a nadie, buscando en todo momento aportar valor a la audiencia a través del contenido innovador y orientado al learning by doing. Sacamos lo mejor de la audiencia, ya sea en un entorno empresarial como institucional.
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