Lean Thinking

Es muy probable que quienes estamos al tanto del mundo de las startups hayamos escuchado alguna que otra vez el concepto de Pensamiento Lean o Lean Thinking, y cómo ha ayudado a miles de empresas y emprendedores  alrededor del mundo.

Pero, a pesar de su popularidad, puede que sea necesario aclarar algunos puntos referidos a esta metodología que quizás todavía precisen de esclarecimiento.

¿Se aplica solo a las startups o puede servir para cualquier modelo de negocio? ¿Es difícil de llevar a cabo? ¿Se necesita de algún especialista? ¿Es necesario hacer algún curso? ¿De donde surge?

Escribimos este post pensando específicamente en todas esas dudas y más. Échale un vistazo.

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Lean Thinking: Se trata de una metodología creada con el fin de mejorar continuamente los procesos productivos de un negocio.

¿Qué es el Pensamiento Lean o Lean Thinking?

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Antes de adentrarnos en la definición del Lean Thinking, debemos conocer un poco de su historia, ya que conociendo sus bases podrá sernos más fácil entenderla y comenzar a pensar según esta filosofía lo propone.

Para ello debemos remontarnos a los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, con un Japón devastado sufriendo una terrible recesión económica.

Una de las empresas que más se vio perjudicada fue Toyota ya que, en ese contexto, ¿quién iba a preocuparse por comprar un automóvil? Y ese no era el único problema. También tenían que resolver la falta de materias primas, problemas financieros, falta de respaldo económico ante eventuales pérdidas, entre otras.

Surgen entonces las figuras de Taiichi Ohno y Eiji Toyoda, dos ingenieros industriales que desarrollaron el Sistema de Producción Toyota entre 1948 y 1975. Este sistema consiste, básicamente, en aplicar los siguientes puntos:

  • Just-in-time: se trata de producir solamente lo necesario en el momento justo y en la cantidad necesaria. 
  • Mejora continua.
  • Respeto por las personas.

Los principales objetivos son eliminar la inconsistencia (mura), el gasto (muda) y la sobrecarga (muri). Explicaremos todo esto con más detalle a continuación.

Para finalizar con la historia de la metodología lean, vale la pena mencionar que el término “lean” comenzó a popularizarse bastante en los años 80 en el sector administrativo a partir de estudios del MIT (Massachusetts Institute of Technology) acerca del modelo de gestión desarrollado por Toyota.

No demoró mucho hasta que en 1996 apareció el libro de James P. Womack Y Daniel T.Jones “Lean Thinking: Cómo utilizar el pensamiento Lean para eliminar los despilfarros y crear valor en la empresa”, la “biblia” del pensamiento Lean Thinking. Y, más recientemente, uno de los libros más destacados sobre el tema, “The Lean Startup” de Eric Ries.

Pero entonces, a fin de cuentas, ¿qué es Lean Thinking? Para establecer una definición podemos decir que se trata de una metodología creada con el fin de mejorar continuamente los procesos productivos de un negocio teniendo como norte la eliminación de desperdicios, o sea, la optimización de la mano de obra, espacio de trabajo, materiales y herramientas utilizadas y tiempo. Todo esto sin la necesidad de cuantiosas inversiones. 

Además, uno de los pilares del Lean Thinking pasa por una mejora en la organización de las actividades humanas para brindar más beneficios a la sociedad y valor a los individuos.

¿Cómo aplicar la metodología Lean Thinking?

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Todo esto suena muy bien pero ¿cómo podemos aplicarla en nuestro negocio? 

A pesar de que muchas empresas piensan en, por ejemplo, optimizar sus procesos y disminuir los desperdicios, en la práctica no son muchas las que de hecho lo hacen o consiguen hacerlo.

Pero, aplicando la metodología Lean Thinking, seremos capaces de ver que esto no tiene porque ser algo difícil.

Veamos entonces los puntos clave para aplicar el Pensamiento Lean y, de esa forma, ir mejorando la producción.

Mejora continua

Si queremos utilizar el pensamiento Lean, debemos mejorar continuamente. Ello requiere un profundo conocimiento de nuestro negocio, y un trabajo constante.

La mejora continua implica una visión a largo plazo y un compromiso en alcanzar los objetivos aplicando la creatividad y la resiliencia. También es necesario estar abierto a la innovación y al cambio.

Por otra parte, significa además encontrar las soluciones a los problemas directamente en la fuente de los mismos y no tener miedo de tomar las decisiones correctas.

Uno de los pilares del Pensamiento Lean es el Kaizen.

Se trata de un concepto filosófico pero que, aplicado a las empresas, resulta en un proceso de mejora continua cuya propuesta implica un cambio de actitud en donde todos los días mejoremos aunque sea un pequeño detalle en nuestras vidas.

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Eliminar los despilfarros

Siempre hay un margen para mejorar, y eliminar los desperdicios forma parte de ello.

¿Cuánto tiempo se pierde, por ejemplo, en un día de trabajo por causa de un problema que podría haber sido evitado? ¿Cuántas veces los procesos se estancan por falta de una buena comunicación o por no haber pensado los plazos claramente? ¿Cuánto material se pierde produciendo cosas innecesarias?

Veamos por ejemplo una de las preguntas más importantes para entender cómo podemos aplicar esta metodología de forma práctica: ¿cuánto tiempo perdemos organizando emails o recibiendo correos electrónicos completamente superfluos e inútiles?

O si no, pensemos por ejemplo en cuántas personas son necesarias para aprobar o controlar una tarea, y hasta eso entorpece o es relevante para el desarrollo del negocio, y tendremos otro claro ejemplo de cómo ir aplicando el Pensamiento Lean en nuestro entorno.

Partiendo de esa base, encendiendo esa chispa, podremos ver mejoras en todo. Veamos otra situación: ¿cuánta energía se desperdicia con luces encendidas en locales en donde no hay nadie? O, pensándolo a la inversa, ¿cuánto se podría ahorrar instalando luces inteligentes que se prenden y apagan solas en lugares de tránsito como los pasillos?

Producir los resultados sin contratiempos echando mano de un proceso flexible que no genera gastos y con un equipo sólido han sido los factores que mantuvieron la empresa Toyota a flote.

Respetar a las personas

Eliminar los desperdicios hace referencia a eliminar todo aquello que no hace bien a la producción o al desarrollo optimizado de un emprendimiento, todo aquello que no añade valor, y eso incluye por supuesto mejorar en el ámbito personal.

Es necesario entender que, más allá del Pensamiento Lean, las cosas están cambiando. Y actualmente mucho del foco del desarrollo empresarial pasa por el factor humano ya que, de una buena vez, se ha comprendido que las empresas están compuestas por nada más ni nada menos que por personas.

Por lo tanto, el respeto por el otro, compresión, responsabilidad, trabajo en equipo, tolerancia, creación de vínculos, son algunos de los elementos esenciales del Lean Thinking para optimizar el capital humano.

Esto incluye también la creación de soluciones creativas para los problemas y desánimos del día a día. A veces un “gasto” en este sentido es la conformidad con situaciones que podrían ser resueltas pero que, por desidia o resignación, acaban siendo dejadas de lado. Por eso insistimos que volver a las bases y reexaminar las tareas desde su inicio es de gran beneficio para la aplicación del Pensamiento Lean.

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El valor de los clientes

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No solo la empresa o emprendimiento está compuesta por personas, ¡si no que además nuestros clientes son personas!

Esto puede parecer obvio pero, sin embargo, no es a lo que nos han acostumbrado a pensar. Vea por ejemplo grandes empresas fabricando productos en masa y ofreciendo los mismos a través de grandes medios de comunicación. Todo eso es bastante impersonal, ¿verdad? Además de que funciona en un solo sentido, de la empresa a las personas.

Pues bien, el Lean Thinking nos invita a pensar de forma inversa, o sea, en función de qué es lo que tiene valor para nuestros clientes. Así es como, justamente, eliminamos gastos superfluos al producir cosas que nadie compra o dejando mucho material sobrante en la producción.

Con este conocimiento es posible producir de forma más específica y, muchas veces, personalizada. Créalo o no, muchas personas están dispuestas a pagar por productos altamente personalizados.

Pero hay otro aspecto a tener en cuenta, explicado muy claramente en el libro de Eric Ries, y es que el feedback de los clientes puede darnos insights más que interesantes y mostrarnos, inclusive, que estábamos yendo por un camino totalmente erróneo.

Excelencia

Como dijimos en el primer punto, aplicar la metodología Lean Thinking implica tener una visión a largo plazo. 

Todos los puntos anteriores, con el tiempo (a veces, inclusive, los resultados pueden aparecer en menos de lo esperado) permiten que entreguemos lo que Tony Hsieh, fundador de Zappos, llama de “experiencia Wow”, o sea, ofrecerle la mejor experiencia posible al cliente, superando sus expectativas, hasta que él mismo piense “Wow!”.

Aplicar los principios del Lean Thinking hace posible, de una forma sumamente práctica, alcanzar la excelencia y la perfección.

Como vemos, los principios del Lean Thinking puede ser aplicados a cualquier negocio o empresa, sin importar el tamaño o el rubro. Utilizar el Pensamiento Lean representa un gran beneficio para cualquier tipo de empresa y, también, puede ser utilizado para mejorar inclusive nuestra propia vida.

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