¿Qué es una startup y cómo funciona?

Una startup es una organización de personas que buscan desarrollar un producto o un servicio, consolidar un modelo de negocio repetible y escalable, resolviendo un problema de forma innovadora y que por norma general se enfrentan a una incertidumbre muy alta.

El termino startup ha ido cogiendo transcendencia en el mundo empresarial, principalmente impulsado por los grandes cambios que vienen sucediendo en el mundo y en la sociedad.

Algunos de los elementos que han influido en dichos cambios, pueden ser el gran avance de la tecnología, la evolución de internet y las comunicaciones, la hiper-globalización y la rápida adaptación de los consumidores a las nuevas tendencias.

Estos elementos y muchos otros, han hecho que las startups estén cada vez más presentes en ámbitos empresariales debido a la necesidad de impulsar nuevos modelos de negocios y soluciones a las demandas latentes.

Vamos a desgranar con más detalle que es una startup e iremos definiendo algunos otros elementos importantes relacionados con las startups.

Startup: Organización de personas que buscan desarrollar un producto o un servicio, consolidar un modelo de negocio repetible y escalable, resolviendo un problema con ideas innovadoras.

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Modelo de negocio escalable y tecnología

Hay varios elementos que podemos considerar relevantes para considerar que un proyecto empresarial es una startup.

Es una opinión bastante generalizada de que para considerar un proyecto empresarial como una startup debe estar fundamentada para la generación de un modelo de negocio escalable.

Las startups como tal, trabajan para desarrollar un producto o servicio que pueda solventar un problema o cubrir unas necesidades existentes en el mercado y para ello se apoyan por norma general en nuevos modelos de negocios asi como en tecnología.

Es importante destacar que una startup no tiene porque ser precisamente una empresa tecnológica en el sentido más estricto, es decir, no necesariamente tienen que desarrollar una nueva tecnología (micro-procesadores ultra rápidos a base de agua por ejemplo), si no que también podemos considerar iniciativas empresariales que se apoyan en la tecnología para considerarlas como startups.

El objetivo de la startup, viene marcado fundamentalmente por la visión para generar un producto o un servicio (una solución en definitiva) para un cliente determinado en el mercado.

Para ello, la startup debe trabajar para en generar una solución que encaje con las necesidades del mercado y debe validarlo con pruebas fehacientes (aprendizaje validado) de que tiene entre manos un modelo de negocio repetible y escalable.

Para definir su mercado, la startup tiene varias alternativas, pudiendo orientarse a mercados ya existentes (generar una nueva solución para un mercado ya existente) o incluso generar una solución para un mercado completamente nuevo.

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Inversión en startups

Crear una startup es muy complejo, sobre todo si no se sigue un proceso claro y estructurado que permita encontrar un modelo de negocio, sostenible primero y repetible y escalable después.

Y además, se le añade una dificultad a mayores, pues en la mayoría de los casos, los emprendedores no disponen de financiación y comienzan en muchos casos con muy pocos recursos.

En la mayoría de los casos, las personas que impulsan una startup son emprendedores innovadores que invierten sus recursos (escasos por norma general) y principalmente aportan a su startup su tiempo, trabajo y conocimientos.

El emprendedor, ante la falta de recursos iniciales, confía en poder encontrar una solución (tecnológica) innovadora e ingeniosa y demostrar mediante sus conocimientos, trabajo y esfuerzo que se trata de un modelo de negocio viable.

En muchas ocasiones, aun procurando invertir lo mínimo posible, es necesario realizar inversiones para impulsar las primeras actividades de la startup.

En la mayoría de los casos, esa inversión inicial es aportada por los propios emprendedores, y en algunas ocasiones se complementa esa inversión con el apoyo económico de familiares y amigos, lo que se conoce como la FFF (Friends, Family & Fools)

Los inicios de una startup

Las startups, por norma general son empresas jóvenes, impulsadas por emprendedores, que deben superar las dificultades iniciales, supliendo la falta de medios con mucho trabajo, ingenio y esfuerzo.

Además, los emprendedores en la gran mayoría de los casos también se encargan de financiar la empresa con sus propios recursos durante una buena parte de su desarrollo inicial.

Como ya he comentado en alguna ocasión, una startup tiene bastantes similitudes con una empresa, por ejemplo en materia económica.

Al igual que una empresa, una startup sigue el funcionamiento empresarial, genera unos gastos para fabricar un producto y ponerlo en el mercado y obtiene unos ingresos por la venta de dicho producto que le permite cubrir los costes y obtener un beneficio.

Pero las startups no tienen ingresos en los periodos iniciales ya que en muchas ocasiones, el producto está en fase de desarrollo o incluso no hay un cliente objetivo bien definido que dificultan mucho la generación de ingresos.

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La financiación y la inversión en una startup

La falta de ingresos obliga por lo tanto a las startups a buscar dinero que les permita financiar las fases iniciales de los desarrollos de sus productos o servicios.

En función de la complejidad del producto, la innovación tecnológica que proponga o los cambios de hábitos de consumo que impulse en los mercados, las fases de desarrollo de los productos pueden extenderse meses y en muchas ocasiones años.

Este “retraso” en la generación de ingresos, obliga por lo tanto a las startups a buscar dinero con el puedan cubrir los gastos de la actividad diaria de la empresa y las inversiones necesarias para el desarrollo del producto y/o la tecnología.

En esta situación, existen diversos escenarios que permiten a la startup obtener los fondos que necesitan y que podemos englobar en dos grandes grupos:
– Financiación
– Inversión

Dentro de la modalidad de financiación, se abren a su vez varias alternativas, algunas de ellas alineadas con la idiosincrasia de las startups, como puede ser el crowdlending o incluso el crowdfunding, alternativa que ha resultado de gran utilidad para muchas startups.

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En el caso de la financiación bancaria, por normal general los condicionantes que imponen las entidades bancarias son difíciles de cumplir por las startups.

En una startup, su mayor valor reside en su capital humano y en el concepto de producto innovador que están impulsado y por norma general no tienen capacidad (bienes, históricos de facturación, avales en general) que puedan utilizar como garantías para la obtención de préstamos bancarios.

Es por ello, que en estas situaciones, donde la startup necesita un apoyo económico para avanzar, se acude por normal general a la inversión.

De forma muy escueta, cuando una startup busca capital en modo de inversión, la forma más habitual de proceder consiste en donde un grupo de personas (o un fondo de inversión de capital riesgo – venture capital) aportan un determinado capital a cambio de obtener un porcentaje del accionariado de la empresa.

Con ello, la startup obtiene los fondos que necesitan para continuar con su desarrollo y los inversores obtienen a cambio de su inversión un % de la startup que les permitirá en el futuro obtener unas plusvalías, bien por revalorización de sus participaciones (más probable) o bien mediante dividendos (menos probable).

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